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viernes, 4 de mayo de 2018

El docente como mediador ante conductas violentas

Niños y adolescentes siguen sin aprender a resolver sus conflictos pacíficamente, porque el modelo social, inherente a la familia y la escuela, no promueve la convivencia armónica sino que suscita agresividad.
  • Al agredido, en lugar de enseñarle a poner límites, a defenderse diciendo «no» con firmeza y a pedir ayuda si no le escuchan, le defienden compadeciéndole, educándole para ser víctima, o se le anima a agredir diciéndole «¡Defiéndete!», refiriéndose a que devuelva la agresión.
  • Al agresor, en lugar de enseñarle a controlarse apartándose del grupo, a hablar para decir lo que quiere en lugar de agredir, le reprenden con gritos, descalificaciones, culpabilizándole, castigándole… Le etiquetan de «agresivo», «insociable» o «egoísta», transmitiéndole la idea de que es así, de que no puede cambiar, contribuyendo de esta manera a perpetuar su comportamiento ofensivo.
Para contrarrestar la ausencia de modelo social no agresivo, es imprescindible que la escuela programe la enseñanza de la resolución de conflictos por la vía pacífica, potenciando el papel del mediador, asumido por todos y cada uno de los alumnos.

Maite Vallet, como escritora,  propone con su método, generar un clima que favorezca la convivencia y el aprendizaje: “Deberíamos enseñar a nuestros alumnos a comunicarse dialogando, a defenderse hablando, a aceptar las diferencias, a comprender, a respetar, a manifestar su punto de vista, a escuchar, a establecer acuerdos…”.

Su método se basa en la negociación y el diálogo, trabajando en equipo.

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