El docente como mediador ante conductas violentas
Niños y adolescentes siguen sin aprender a resolver sus conflictos pacíficamente, porque el modelo social, inherente a la familia y la escuela, no promueve la convivencia armónica sino que suscita agresividad.- Al agredido, en lugar de enseñarle a poner límites, a defenderse diciendo «no» con firmeza y a pedir ayuda si no le escuchan, le defienden compadeciéndole, educándole para ser víctima, o se le anima a agredir diciéndole «¡Defiéndete!», refiriéndose a que devuelva la agresión.
- Al agresor, en lugar de enseñarle a controlarse apartándose del grupo, a hablar para decir lo que quiere en lugar de agredir, le reprenden con gritos, descalificaciones, culpabilizándole, castigándole… Le etiquetan de «agresivo», «insociable» o «egoísta», transmitiéndole la idea de que es así, de que no puede cambiar, contribuyendo de esta manera a perpetuar su comportamiento ofensivo.
Maite Vallet, como escritora, propone con su método, generar un clima que favorezca la convivencia y el aprendizaje: “Deberíamos enseñar a nuestros alumnos a comunicarse dialogando, a defenderse hablando, a aceptar las diferencias, a comprender, a respetar, a manifestar su punto de vista, a escuchar, a establecer acuerdos…”.
Su método se basa en la negociación y el diálogo, trabajando en equipo.


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